CAST / GAL

Echar raíces
Loredana, 36, O Porriño

Pensé que aquello era el final. Todo estaba oscuro. Durante años pensé que mi cáscara era mi casa. Cada día me hundía más y, sin embargo, echar raíces era la única forma de comenzar a contemplar la luz. Poco a poco empecé a contar con lo que un día necesité de otros para germinar; en primavera, con mi primer brote descubrí que cambiar no consiste en saber en qué te convertirás, sino en confiar mientras te transformas. Y entonces lo supe: jamás sería una semilla mejor, porque en realidad estaba destinada a convertirme en el fruto. Solo era el inicio.
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