CAST / GAL

No dije más
Andrea, 17, Monforte de Lemos

Desde niño, las palabras eran prisioneras en mi garganta. Algunos decían que era tímido, otros que estaba roto. Pero mi silencio era refugio, una muralla contra el ruido del mundo. Escuchar me bastaba. Hasta aquella tarde. En un puente, una chica temblaba al borde del vacío. Nadie se detenía. Yo tampoco pensaba hacerlo... hasta que grité su nombre, sin saber cómo lo sabía. Ella se volvió, lloró, no saltó.
Esa fue mi primera palabra.
Ni dije más.
A veces, el destino no es llenar el mundo de voces, sino saber cuándo una sola palabra puede salvar una vida.
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