Surrender
Zaida Hercu, 37, A Coruña
Podría haber sido peor.
Podría haberme resignado a pensar que todo el camino recorrido no había merecido la pena.
Que cada rastro del hilo que seguí no fue más que un intento desesperado de mi mente por mantenerme en este mundo, carente de magia.
Una huida del dolor y la apatía de una realidad tan aplastante que no hubiera podido sostener.
Pero no lo hice.
No me resigné. Me rendí a la vida.
Dejé de buscar.
Porque la verdadera confianza es esa.
Dejar que el destino sea el que te encuentre.
Y cuando me detuve, pudo alcanzarme.
Podría haberme resignado a pensar que todo el camino recorrido no había merecido la pena.
Que cada rastro del hilo que seguí no fue más que un intento desesperado de mi mente por mantenerme en este mundo, carente de magia.
Una huida del dolor y la apatía de una realidad tan aplastante que no hubiera podido sostener.
Pero no lo hice.
No me resigné. Me rendí a la vida.
Dejé de buscar.
Porque la verdadera confianza es esa.
Dejar que el destino sea el que te encuentre.
Y cuando me detuve, pudo alcanzarme.