CAST / GAL

Ollantaytambo
Fernando Fernández, 46, Ordes

Sonaron avisos dispersos, como las primeras gotas de una tormenta de verano, y para cuando el autobús maniobraba entre nubes de polvo todos los pasajeros encorvaban el cuello. Sin saber a quién anunciar su llegada prefirió leer:
"Mira lo que rescaté".
En su cabeza las imágenes tardaron en aclararse más que en su mano pero era él, aunque sus mejillas delataban que aún pasaba medio día al volante, comía cualquier cosa a cualquier hora y lo recorrían sudores fríos al pensar en reservar mesa para uno.
Estiró el cuello y encontró la mirada del chófer, cansada pero amable:
"Bienvenido, señor".
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