Tu destino, perseguir sombras
Christian CV, 41, Valladolid
La encontró muerta a las 18:18. Tercera en una semana. Mismo patrón, mismo perfume barato. El inspector Cenera encendió un cigarro con pulso de acero y mirada rota.
—No fue un crimen pasional —murmuró.
En el suelo, una carta sin sello. Solo dos palabras: “Otra vez”.
Ya lo había vivido. Otro caso, otra ciudad, otra mujer.
Pensó en el tarot que le leyó una gitana borracha: “Tu destino es perseguir sombras que ya conoces”.
Cenera salió bajo la lluvia. Sabía quién sería la próxima. Lo sabía… pero el destino, como los asesinos, nunca avisa dos veces.
—No fue un crimen pasional —murmuró.
En el suelo, una carta sin sello. Solo dos palabras: “Otra vez”.
Ya lo había vivido. Otro caso, otra ciudad, otra mujer.
Pensó en el tarot que le leyó una gitana borracha: “Tu destino es perseguir sombras que ya conoces”.
Cenera salió bajo la lluvia. Sabía quién sería la próxima. Lo sabía… pero el destino, como los asesinos, nunca avisa dos veces.