Retornable
Andrés Hurtado, 34, Granada
Lo comprendí mientras le daba el último sorbo a la botella. Mientras el líquido me recorría la garganta y se me desbordaba por la barbilla en oleadas de satisfacción insaciable.
La culpa la tuvo la botella. Llevaba dos años en la puerta de la nevera, con la etiqueta medio despegada.
No me parecía posible que un exalcohólico dejara de serlo por beber agua en una botella de vino.
La culpa la tuvo la botella. Llevaba dos años en la puerta de la nevera, con la etiqueta medio despegada.
No me parecía posible que un exalcohólico dejara de serlo por beber agua en una botella de vino.