CAST / GAL

No lo resolváis sin mi
Gatocazador, 55, Barreiros

Los vecinos apostados a ambos lados de la calle, hartos del enigma decidieron pasar a la acción. Dispusieron todo tipo de enseres en el camino para obstaculizar el avance del camión amarillo que circulaba a diario en ambos sentidos. El vehículo frenó con tiempo ante el muro improvisado. Con el motor arrancado, nadie se bajó de la cabina. Hubo un momento de desconcierto. De pronto los vecinos enfurecidos abrieron las puertas de la carga, se hizo el silencio, solo roto por el ronroneo del motor. Las fieras del circo y vecinos se miraron perplejos unos confusos, otros sin destino.
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