La forja
CaminantesinCamino, 31, A Coruña
300 metros, al fin veía la meta. Todos esos años de sacrificio. Todas esas voces que decían que no lo conseguiría, que no podría, que no era capaz... en definitiva. Que no era su destino.
Una sonrisa apareció en su boca.
Que le den al destino.
El destino me lo forjo yo.
Una sonrisa apareció en su boca.
Que le den al destino.
El destino me lo forjo yo.