CAST / GAL

FUGAS DEL DESTINO
VICTORIA, 17, O Barco de Valdeorras

La meditación la condujo por las mal iluminadas y repletas callejuelas del pueblo.
Integrada en el ambiente, dejó que una amplia sonrisa adornara su hermosa tez.
Entre el gentío vislumbró las pecas de Marcos y se dirigió hacia él con paso firme.
Se lanzó a sus brazos y fue abducida por sus ojos.
Ambos temblaban.
Sus latidos anulaban la música rememorando repiques épicos.
Se besaron como si no hubiera un mañana, se tocaron, lloraron…. mudos, y sin despegarse, se quedaron quietos, sintiéndose uno… hasta que sonó maitines.

Abrió los ojos, recogió la toca y volvió al claustro. LEVITANDO.
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