El secreto
Akim, 66, Barcelona
Desde hace tres semanas dedica las mañanas a recorrer las calles con un carro sustraído en un hipermercado. Una vez lleno se apresura a llevarlo a la chatarrería, al otro extremo de la ciudad. Allí, tras pesar la mercancía, le pagan con unas monedas. Si la suerte le es propicia podrá repetir la operación. Puntual, a las cuatro regresa exhausto a casa. Ella lo recibe contenta, con la mesa preparada. Antes de comer bendice los alimentos y agradece que, un día más, sus oraciones han sido escuchadas y la empresa de mudanzas no ha despedido a su Julián.