CAST / GAL

El destino estaba escrito.
Mónica, 44, Santander

Un escalofrío le recorrió la espalda y visualizó su lengua blanda deslizándose sobre el palo de madera. ¡Qué dentera, joder!
Estaba asomada a la ventana de un piso asfixiante de una ciudad del interior. Este era su primer verano sin responsabilidades, pero no tenía dinero para irse de vacaciones después de pagar la entrada del piso del mediano. Con las ganas que tenia ella de conocer el Mediterráneo.
Se sacó el palo del polo de la boca y su reacción de asco fue lanzarlo lo más lejos posible. Al tejado donde cayó con el premio hacia arriba: viaje a Benidorm.
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