EL MEJOR AMIGO DEL PERRO
LAURA, 22, MADRID
Cuando Ramón adoptó a Dante, un perro salchicha, solo buscaba compañía. Pronto empezaron a imitarse sin querer: Ramón bostezaba y Dante bostezaba; Dante ladeaba la cabeza y Ramón también. Nada preocupante.
Con los meses, empezaron a cambiar. Ramón sonreía mostrando más los dientes; Dante levantaba una ceja con sospechosa precisión humana.
Al final, de tanto estar juntos, Ramón tenía un aire perruno encantador, y Dante una seriedad casi humana. Eran algo a medio camino, una mezcla divertida hecha solo de convivencia.
Con los meses, empezaron a cambiar. Ramón sonreía mostrando más los dientes; Dante levantaba una ceja con sospechosa precisión humana.
Al final, de tanto estar juntos, Ramón tenía un aire perruno encantador, y Dante una seriedad casi humana. Eran algo a medio camino, una mezcla divertida hecha solo de convivencia.