Fatalidad
Jesús Navarro Lahera, 50, Madrid
Desde la silla, y con la soga al cuello, se dejó caer con la intención de morir ahorcado. Sin embargo, la lámpara no aguantó su peso y tan solo acabó con dolor de espalda. Decidido a suicidarse, fue a la cocina para encender el gas y saltar por los aires, pero se percató de que tenía placa de inducción. Entonces abrió la ventana y se lanzó al vacío. Aunque, como vivía en un bajo, únicamente se pegó un costalazo sin gravedad alguna. Entonces se echó a reír, gritó que la vida era maravillosa, y del esfuerzo le dio un infarto.