¿Qué como hoy?
Daniela, 30, Valladolid
El cambio no comenzó cuando crucé un océano. Comenzó cuando entré por primera vez a buscar un ingrediente para cocinar la receta de mi abuela en un lugar que todavía no llamaba hogar. No encontraba lo que buscaba, pero cada vez que preguntaba alguien me respondía con una sonrisa. Aquella noche la comida no supo igual. Yo tampoco. Sin darme cuenta, entendí que el hogar no siempre te espera al otro lado del viaje; a veces empieza en la bondad de un desconocido que, sin saberlo, te hace sentir que ya no estás tan lejos de casa.