Futuro incierto
Flor, 56, Arroyo de la Encomienda
Fueron momentos muy duros. Algunos días el dolor de cabeza era insoportable, otros el cansancio y las náuseas no me dejaban levantar de la cama. Lo peor de la quimioterapia fue cuando el pelo se me caía a puñados en la ducha, el agua mezclada con las amargas lágrimas. Las noches en vela ante el futuro incierto no ayudaban. A veces la melancolía me visitaba sin avisar.
Hoy estoy en la consulta del oncólogo, me dice que estoy limpia, el cáncer ha remitido. Miro hacia atrás, rememoro el tortuoso camino hacia mi destino y lloro.
Hoy estoy en la consulta del oncólogo, me dice que estoy limpia, el cáncer ha remitido. Miro hacia atrás, rememoro el tortuoso camino hacia mi destino y lloro.