En el momento exacto.
Diana, 28, Milladoiro, Ames.
Lo miré en el momento exacto. Lo miré porque tenía que mirarlo. Lo miré y, nuevamente, me enamoré, tal y como estaba escrito.
Él me miró en ese momento. No antes, no después. Él volteó justo como el destino había dictado, justo en el instante perfecto para mirarme a mí.
Y es que ese era nuestro destino, reencontrarnos un veinticinco de agosto en el autobús. Mirarnos y recordar todo lo que habíamos vivido. Olvidar los motivos por los cuales nos separamos y, solamente, anhelar regresar el tiempo a cuando éramos felices.
Así estaba escrita nuestra historia, y, justo así, sucedió…
Él me miró en ese momento. No antes, no después. Él volteó justo como el destino había dictado, justo en el instante perfecto para mirarme a mí.
Y es que ese era nuestro destino, reencontrarnos un veinticinco de agosto en el autobús. Mirarnos y recordar todo lo que habíamos vivido. Olvidar los motivos por los cuales nos separamos y, solamente, anhelar regresar el tiempo a cuando éramos felices.
Así estaba escrita nuestra historia, y, justo así, sucedió…