El marco
OGP, 53, Palencia
Durante años, mi madre marcó mi altura en el marco de mi habitación.
Cada julio añadía una raya y una fecha.
Cuando murió, dejé de crecer.
Al menos, eso creí.
Ayer vendí la casa. Antes de entregar las llaves, recorrí con los dedos aquellas marcas.
La última raya me llegaba justo a los ojos.
Entonces recordé que era la altura de mi madre.
Cerré la puerta por última vez.
Solo entonces comprendí que me había pasado la vida creciendo hacia ella. El lápiz había cambiado de mano.
Cada julio añadía una raya y una fecha.
Cuando murió, dejé de crecer.
Al menos, eso creí.
Ayer vendí la casa. Antes de entregar las llaves, recorrí con los dedos aquellas marcas.
La última raya me llegaba justo a los ojos.
Entonces recordé que era la altura de mi madre.
Cerré la puerta por última vez.
Solo entonces comprendí que me había pasado la vida creciendo hacia ella. El lápiz había cambiado de mano.