EL VIEJO TREN
JESUS, 81, Madrid
No sé qué hacía yo allí; sentado en un banco del Museo del Ferrocarril de Madrid. Contemplaba extasiado el viejo tren que antaño llegaba a mi ciudad. Era un tren con vagones de madera y su visión me transportaba a otros tiempos. Rememoraba mi infancia y mi juventud en aquella ciudad.
—¡Piiiiii!... ¡Viajeros al treeeeen! —Me imaginaba al jefe de estación ataviado con su gorra roja, su banderín y su pito, mientras transitaba por el andén, apresurando a los viajeros que arrastraban sus hatillos.
El tren era lento. Hoy es otra cosa. ¡Qué deprisa está cambiando todo!… Me lamentaba
—¡Piiiiii!... ¡Viajeros al treeeeen! —Me imaginaba al jefe de estación ataviado con su gorra roja, su banderín y su pito, mientras transitaba por el andén, apresurando a los viajeros que arrastraban sus hatillos.
El tren era lento. Hoy es otra cosa. ¡Qué deprisa está cambiando todo!… Me lamentaba