CAST / GAL

Licantropía
Muxinca, 31, Santiago de Compostela

El proceso empezó sin que se percatase siquiera. El pelo, grueso y oscuro, había empezado a crecerle por todo el cuerpo. Había crecido varios centímetros, tenía más dientes de los que recordaba, el aliento le olía a rayos y se notaba irascible y profundamente confuso. ¿Era entonces el efecto de la luna llena? ¿Acaso solo una bala de plata podría frenar esta transformación? Su padre, como siempre, tenía la respuesta.

-No, no te estás convirtiendo en un hombre lobo-le explicó paciente y comprensivo-. Te estás convirtiendo en hombre, que es peor.

No era un lobo, sino otro animal: el pavo.
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