Refranes de vida
Noemi, 35, O Grove
Gracias a papá aprendí a andar, también a montar en bicicleta. Años después heredé su miedo al mar cuando una ola engulló su barco y lo dejó postrado en una silla de ruedas. Suyas fueron las victorias en matemáticas y las lecciones de vida a golpe de refranero popular, siempre con su particular punto de vista. “Lentejas, si quieres las comes sino…también”. A sus 83 años me llamó por el nombre de su madre y pasé a ser yo la que le contaba cuentos para dormir. La noche que dejó de ser cerró los ojos mientras murmuraba: “a lo hecho…”.