CAST / GAL

Maruxaina
Flor, 46, Cerdanyola del Vallés

Veía la bóveda azul, la sal sosteniéndome, el frescor en la espalda. Giré. Abrí los ojos. Peso del agua en mi carne, formas deslizándose en la claridad azulada, el fondo lleno de silencio.

Salí, me tumbé en la arena caliente y cerré los ojos. No había silencio: crema solar, sal, sandía, domingos con familia.

Me partí en dos. Mi piel plateada brillaba. La arena quemaba mi cuerpo. Ahogándome, volví al mar; las branquias se abrieron. Por primera vez, respiré en silencio. En la arena dejé mi toalla.
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