EL HOMBRE MUEBLE
LUCIA, 62, ARGANDA DEL REY
Ernesto vivía en una casa tan pequeña que cada gesto implicaba un cambio.
Cada día, se encogía, se estiraba, se doblaba como un origami humano. Hasta que una noche, al intentar alcanzar el interruptor sin mover la lámpara, algo en él hizo clic.
Desde entonces, nadie lo ha visto salir. Pero si entras en esa casa, encontrarás una estantería con forma humana, que sostiene libros… y silencio.
Cada día, se encogía, se estiraba, se doblaba como un origami humano. Hasta que una noche, al intentar alcanzar el interruptor sin mover la lámpara, algo en él hizo clic.
Desde entonces, nadie lo ha visto salir. Pero si entras en esa casa, encontrarás una estantería con forma humana, que sostiene libros… y silencio.