Regreso
María José, 61, Palencia
Ventanas pequeñas mirando al huerto. Techos tan altos que mi mirada de niña no llega a tocar. Paredes frías y de pulida piedra de la cantera del pueblo. Suelo de terracota fresca para el verano. Olor a hierva y ovejas paseando por las calles sin asfaltar. Con esa puerta que tanto nos costaba cerrar…
Hoy, verano, treinta años después.
La puerta rota, ya no hay que utilizar esa llave pesada de hierro. El huerto, un campo de malas hiervas y sin ventanas para poder mirarlo. El techo es ahora el cielo. ¿Estaré tan rota y cambiada como mi primer hogar?
Hoy, verano, treinta años después.
La puerta rota, ya no hay que utilizar esa llave pesada de hierro. El huerto, un campo de malas hiervas y sin ventanas para poder mirarlo. El techo es ahora el cielo. ¿Estaré tan rota y cambiada como mi primer hogar?