Mareas
Álvaro Cidre, 24, Pontevedra
Contemplando el horizonte un lunes cualquiera. El mar sube y baja en su baile con la luna, dejando aparecer unas rocas llenas de vida que se aferran a ellas. Cada año me sorprendo con nuevos puntos de vista. El paisaje es el mismo, lo único que cambia es la vida que lo habita. Entre ella estoy yo. Desde un niño emocionado con castillos de arena, a un adulto perdidamente enamorado de su paz. Lo eterno y lo efímero convergen formando una gran experiencia llamada vida. Porque no es que el mundo cambie, los que cambian somos nosotros.