Lo de siempre
Irene, 50, Madrid
Víspera de la Patrona, locales y veraneantes llenan sus carros, los reponedores no dan abasto. Último día como cajera, jubilada. Observo las compras, cambian según el cliente, la estación, incluso si empezó a “orvallar”. Muchos agostos oyendo “hasta el año que viene”, mi respuesta: “malo será”... pero ya no reconoceré a esos niños, ni me conocerán.
Oigo gaitas y muñeiras. Subo la cuesta hacia la Iglesia. La procesión no ha empezado; la Virgen del Mar llevada a hombros por sus marineros, la Salve y repique de campanas. Una Madre no se cansa de esperar. Lo nuestro no cambia.
Oigo gaitas y muñeiras. Subo la cuesta hacia la Iglesia. La procesión no ha empezado; la Virgen del Mar llevada a hombros por sus marineros, la Salve y repique de campanas. Una Madre no se cansa de esperar. Lo nuestro no cambia.