Fortuna
MIRIAM, 35, A Coruña
Cuando algo le parecía injusto siempre acudía al refranero popular y lanzaba su ya muy característico: "El tiempo pone a cada uno en su lugar".
Aquel 15 de septiembre tomó la decisión de no volver a utilizarla, decía adiós con su mano temblorosa, la cual justificaba con el frío y la humedad que proporcionaba la brisa del mar.
Aquel 15 de septiembre tomó la decisión de no volver a utilizarla, decía adiós con su mano temblorosa, la cual justificaba con el frío y la humedad que proporcionaba la brisa del mar.