DESTINO
Mariola, 56, A Coruña
Recuerdo aquel año en el que viajé a los fiordos vikingos ¡Eran realmente impresionantes!
Recuerdo las curiosas miradas de las vacas y el olor húmedo del campo, recuerdo esos bosques llenos de trolls y nuestra pequeña casa de madera ¡Y qué frío! - pensaba de nuevo al llegar a mi destino.
Llegaba tarde. Mi piel antaño tersa y suave había adquirido la consistente textura de un melocotón maduro mientras mis articulaciones y mis huesos parecían jugar burlones a descomponer mi pequeño mundo. Pero en esencia era yo, la misma de siempre, la que todavía esperaba con gran ansia su destino.
Recuerdo las curiosas miradas de las vacas y el olor húmedo del campo, recuerdo esos bosques llenos de trolls y nuestra pequeña casa de madera ¡Y qué frío! - pensaba de nuevo al llegar a mi destino.
Llegaba tarde. Mi piel antaño tersa y suave había adquirido la consistente textura de un melocotón maduro mientras mis articulaciones y mis huesos parecían jugar burlones a descomponer mi pequeño mundo. Pero en esencia era yo, la misma de siempre, la que todavía esperaba con gran ansia su destino.