CAST / GAL

POR ACCIDENTE
Laprisas, 51, Majadahonda

Llegaba tarde. Lo sabía. Siempre calculaba mal el tiempo. ¿Cómo era posible? Los minutos no eran de chicle y al final, se cumplió: perdí el vuelo.
Aún en shock, llegué a casa. Había perdido la entrevista. No me contratarían. Menuda decepción para mi familia: «Ese trabajo es tu destino. No puedes fallar.».
Puse la tele mientras cenaba. El accidente mortal estaba en todos los canales. Horrorizada, pero extrañamente aliviada, contemplé a mi supuesto destino desintegrarse en la pista. Ahora sabía que por fin podría elegir el mío.
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