Nunca supo
Ana Y, 56, Madrid
Cuando Xulián vio el sobre en la mesa de la cocina, supo que Antía se había ido para siempre. Lo miró durante un largo rato y después lo rompió en trozos milimétricos para imponer su final. Nunca supo que había pasado. Nunca supo si ella se había enamorado de nuevo o si había ingresado en cuidados paliativos en soledad para no molestar a nadie.