INCIDENTE CASERO DRAMATICO
Iria, 39, A Coruña
Estaba muerto.
Sintió el cuerpo tensándose mientras se le resbalaba de las manos.
Lo recogió del suelo y al revisar los daños pensó que había perdido su vida en un instante: sus contactos, sus recuerdos… Se sintió sola.
Con la pantalla destrozada y lágrimas en los ojos, salió al exterior.
El sol la deslumbró, y entonces lo vio. Estaba sentado esperándola, como todas las tardes, con una sonrisa perfecta.
Ella se acercó, y por primera vez y sin pantallas de por medio, comenzaron a hablar.
Y así, un incidente casero dramático, el suicidio de un teléfono móvil, lo cambió todo.
Sintió el cuerpo tensándose mientras se le resbalaba de las manos.
Lo recogió del suelo y al revisar los daños pensó que había perdido su vida en un instante: sus contactos, sus recuerdos… Se sintió sola.
Con la pantalla destrozada y lágrimas en los ojos, salió al exterior.
El sol la deslumbró, y entonces lo vio. Estaba sentado esperándola, como todas las tardes, con una sonrisa perfecta.
Ella se acercó, y por primera vez y sin pantallas de por medio, comenzaron a hablar.
Y así, un incidente casero dramático, el suicidio de un teléfono móvil, lo cambió todo.