Calma de otoño
Lola, 60, ARGES
Cuando ya pinto canas, lo más importante ahora es la tranquilidad. Todo lo que llega si viene para avanzar y sumar, bienvenido sea. Muchos me dicen que tengo una historia que contar. Soy incapaz de plasmar mi testimonio, duele. Además, levantaría ampollas. Lacera el olvido, casi no recuerdo su cara. La herida de la traición sangró por mucho tiempo. El anhelo de no volver a correr tras el trágico accidente. Se sintió un héroe por cuidarme, hasta que buscó los brazos de mi mejor amiga. La ausencia del rencor me aporta una conciencia tranquila, un sueño redimido.