CAST / GAL

LOS HEXAGRAMAS
JORDYLAND, 67, A CORUÑA

Siempre buscó cambios que le aportasen calma. Intentando anticiparse al futuro.

Todas las mañanas consultaba el viejo libro oracular, sesenta y cuatro hexagramas que mostraban los cambios o las mutaciones. Diariamente formulaba preguntas similares una y otra vez, aunque sabía que, en estos casos, el sabio que habitaba en las páginas mostraba su peor cara, no respondiendo a lo formulado o respondiendo con el hexagrama la necedad juvenil.
Un castigo a la insolencia de la desconfianza.
Apagó la luz. Por primera vez pensó que los destinos no los define un libro, se van formando cada día con sueños y creencias.
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