A dos puertas del destino
Salube, 39, León
La adivina le miró por encima de la bola de cristal y le dijo que encontraría a su media naranja en la otra punta del mundo. No se lo pensó y gastó todos sus ahorros en el viaje. Nada más llegar a su destino, caminó por la terminal arrastrando su equipaje y miró por encima del gentío preguntándose quién sería la elegida. Entonces chocó con una mujer que también arrastraba una maleta… era su vecina de al lado.