LA GRAN OLA
LA GRAN OLA, 72, CASTROPOL ASTURIAS
MICRORRELATO
La siguió con la mirada mientras ella se internaba en un mar embravecido, revuelto y oscuro. Por un instante pensó: <<¡Que imprudencia!>>, pero, cuando quiso reaccionar, ya no estaba; había desaparecido, engullida por un mar enfurecido y hambriento de carne humana.
La gran ola de Kanagawa se la llevó, lo mismo que a una barca de pescadores.
Sobre la arena, extendida al sol, permanecía una toalla. Encima, unas gafas de sol y un libro abierto, abandonado en la mitad de una historia que ya nadie terminaría.
La siguió con la mirada mientras ella se internaba en un mar embravecido, revuelto y oscuro. Por un instante pensó: <<¡Que imprudencia!>>, pero, cuando quiso reaccionar, ya no estaba; había desaparecido, engullida por un mar enfurecido y hambriento de carne humana.
La gran ola de Kanagawa se la llevó, lo mismo que a una barca de pescadores.
Sobre la arena, extendida al sol, permanecía una toalla. Encima, unas gafas de sol y un libro abierto, abandonado en la mitad de una historia que ya nadie terminaría.