¿Ella lo era todo?
Limón, 31, A Coruña
Recuerdo cómo cada mañana, al abrir los ojos, me envolvía con una sonrisa capaz de sostenerme. Siempre tan llena de oportunidades. Y yo la amaba.
Pero tantas veces la rutina me atrapaba entre prisas y cansancio, olvidando mirarla con la calma que merece.
Me aterraba perderla, como las hojas temen al invierno, y ese miedo me nublaba el alma hasta impedirme sentir su olor, su brisa, sus días de lluvia y de sol.
Pero cuando aprendí a amarla, a amarme, lo entendí: amo vivir. Debo vivir. Quiero reír.
Porque sí, ella, la vida, lo es todo para mí.
Pero tantas veces la rutina me atrapaba entre prisas y cansancio, olvidando mirarla con la calma que merece.
Me aterraba perderla, como las hojas temen al invierno, y ese miedo me nublaba el alma hasta impedirme sentir su olor, su brisa, sus días de lluvia y de sol.
Pero cuando aprendí a amarla, a amarme, lo entendí: amo vivir. Debo vivir. Quiero reír.
Porque sí, ella, la vida, lo es todo para mí.