Todo había acabado
Walter, 68, Nós
Él siempre decía, la casualidad no existe, es el destino el que decide, el que provoca y crea las buenas o malas situaciones.
Y de esa manera siempre era el destino, ese que no se puede evitar, que no se puede modificar, que ya está escrito y es inalterable, el que había decidido su vida, el que había tomado las decisiones por él, siempre creyó que nada podía hacer, que hiciera lo que hiciera el resultado ya estaba escrito.
Ahora estaba tumbado, y se preguntó ¿a quién le debo esto?, ¿a la casualidad?, ¿al destino?
Todo había acabado.
Y de esa manera siempre era el destino, ese que no se puede evitar, que no se puede modificar, que ya está escrito y es inalterable, el que había decidido su vida, el que había tomado las decisiones por él, siempre creyó que nada podía hacer, que hiciera lo que hiciera el resultado ya estaba escrito.
Ahora estaba tumbado, y se preguntó ¿a quién le debo esto?, ¿a la casualidad?, ¿al destino?
Todo había acabado.