De rechazos oportunos
M.V.P., 51, A Coruña
Se había pasado la jornada revisando la montaña de solicitudes para el nuevo puesto que yacían apiladas sobre la mesa de su despacho. Durante todos estos años se había entregado con ahínco a seleccionar la mejor candidatura, la más apta para aquella jungla laboral. Hoy, sin embargo, y por primera vez, se decidió a rectificar el destino y salvar a las que le recordasen a la persona que un día fue. Fue tachando uno a uno sus nombres de la lista. Les debía un futuro en el que se pudiesen reconocer.