Cuna sin GPS
Raquel Romarís, 48, Serra de Outes
La cigüeña se equivocó, el GPS falló. No la llevó a su raíz, sino a otro nido ya listo para ella. Un hogar distinto, cálido y con olor a canela, sin gritos, solo calma y mimos.
Cuando la vi, su sonrisa encendió mi mundo. Mi ronroneo la abrazó, nos acogimos mutuamente en ese instante.
Su destino, marcado por un camino inesperado, se hizo nuestro como por arte de magia.
Ahora vive aquí, entre mis humanos y cerquita de mis bigotes.
Cuando la vi, su sonrisa encendió mi mundo. Mi ronroneo la abrazó, nos acogimos mutuamente en ese instante.
Su destino, marcado por un camino inesperado, se hizo nuestro como por arte de magia.
Ahora vive aquí, entre mis humanos y cerquita de mis bigotes.