Lo más importante
Martín, 32, Vigo
Mi abuelo esperaba con una gran sonrisa en el umbral de la puerta cuando íbamos a visitarlo. Mi padre hizo lo mismo con mis hijos, como si no hubiera duda alguna de qué es lo más importante.
Por primera vez me toca a mí. Espero en la misma puerta mientras acaricio la muesca que le hizo mi abuelo. Observo el reloj varias veces, me froto el cuello y seco las lágrimas de mis mejillas. Estoy preparado para recibir a mi nieta.
Respiro hondo, sonrío, ahí viene.
Por primera vez me toca a mí. Espero en la misma puerta mientras acaricio la muesca que le hizo mi abuelo. Observo el reloj varias veces, me froto el cuello y seco las lágrimas de mis mejillas. Estoy preparado para recibir a mi nieta.
Respiro hondo, sonrío, ahí viene.