El reverso del tiempo
Leire, 31, Plasencia
Al despuntar el alba, comprendió que cada logro en su trayectoria profesional no era obra del azar, sino el reflejo de decisiones tomadas con objetividad. Cuando el corazón pedía tregua, ella elegía el juicio. Pero, en medio de la vorágine del éxito, descubrió la ausencia de la felicidad por la lejanía de los suyos. Con serenidad, recogió sus pertenencias, plegó sus recuerdos y emprendió el regreso. En su pueblo, los días no obedecían al reloj; el tiempo se deslizaba sin prisa. Allí, el destino le ofrecía una nueva carta, y el tiempo, por fin, parecía jugar a su favor.