La vida que vino detrás
Carmen, 44, Salamanca
Hay cambios que no llegan con ruido. Llegan en forma de un silencio en la mesa, de un número al que ya no llamas, de una puerta que nunca más volverá a abrirse igual.
Aprendes a seguir caminando con una ausencia de la mano. A contarle las cosas al cielo, a buscar en los recuerdos los abrazos que ya no encuentras en la piel.
Y un día descubres que el dolor no se marchó; simplemente aprendió a vivir contigo. Como una cicatriz que ya no sangra, pero sigue recordándote que allí hubo un lugar llamado amor.
Aprendes a seguir caminando con una ausencia de la mano. A contarle las cosas al cielo, a buscar en los recuerdos los abrazos que ya no encuentras en la piel.
Y un día descubres que el dolor no se marchó; simplemente aprendió a vivir contigo. Como una cicatriz que ya no sangra, pero sigue recordándote que allí hubo un lugar llamado amor.