El huerto
Queiroga, 39, BARDAOS (SANTA MARIA-SAN SADURNIÑO)
Mi abuelo decía que las patatas se plantan con paciencia y se recogen con gratitud.
De niña me aburría escucharlo hablarle a la tierra. Ahora soy yo quien clava las manos en el surco, quien mira al cielo calculando lluvia, quien guarda las semillas en sobres viejos.
El primer tomate me salió pequeño y torcido.
Lo dejé sobre la mesa de la cocina, junto a su navaja.
No sé si heredé el huerto o si el huerto me heredó a mí.
De niña me aburría escucharlo hablarle a la tierra. Ahora soy yo quien clava las manos en el surco, quien mira al cielo calculando lluvia, quien guarda las semillas en sobres viejos.
El primer tomate me salió pequeño y torcido.
Lo dejé sobre la mesa de la cocina, junto a su navaja.
No sé si heredé el huerto o si el huerto me heredó a mí.