NUEVO DÍA
Sofía, 17, A Coruña
Esa mañana, el sol se colaba por la ventana. En lugar de opacarlo con la manta, se bañó en su luz. Al incorporarse y mirarse en el espejo, vio unos expectantes ojos azules sustituyendo su usual semblante cansado. Ojeó el armario y, aunque dudó, agarró la suave tela de aquel vestido que nunca tuvo ocasión de ponerse. Rosa chillón. Llamativo. Perfecto. Observó su figura en el espejo, y los muslos que siempre habían sido demasiado grandes ahora combinaban a la perfección con la falda de volantes. Abrió la puerta de casa, aire contra su rostro. Había empezado a vivir.