CAST / GAL

El último misterio
El Anacronista, 33, Torremolinos

Los pasos trastabillados de Barhold dieron hacia su biblioteca. Tras de sí iba dejando un rastro de libros caídos y lámparas volcadas. Todo lo que rozase lo desprendía y lo arrojaba al suelo. Sin saber muy bien porqué, había extraños en su casa. Los cuales tenían la osadía de chillarle y señalarle, como si fuera un monstruo, y es que claro, es muy duro ser el único fantasma que no recuerda el momento de su fallecimiento. En vida fue un sagaz arqueólogo. Ahora, su propia existencia era el último de los misterios que le quedaban por descubrir.
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