La mudanza
MOUCHO, 59, Ourense
Se había cansado de aquella calle peligrosa y oscura, necesitaba un lugar seguro y con más luz. Le gustaba la zona del campus, con ambiente juvenil, parques y bancos de madera. Aunque los estudiantes hacían el botellón y no la dejarían dormir. Al final se decidió por la avenida de la estación. Empujó su carrito hasta los soportales y tendió en el suelo el colchón y la manta. Había una enorme farola sobre su cabeza y los viajeros solían ser generosos con las limosnas.