LA CÁRCEL DE PLASTILINA
LALO, 75, A Coruña
Estoy cumpliendo como muchos, una condena que mi familia me impuso simplemente por ser viejo. Me ingresaron en una residencia. Aquí sobre todo, jugamos mucho con plastilina, hago figuras que trato de que se parezcan a mis nietas, tengo grabadas en mi alma, las lágrimas de las niñas el día que mis hijos me trajeron aquí. También tengo grabada con pena la frase de mis hijos diciendo: "Aquí vas a estar mejor que en casa". De haber sabido que la "cárcel de plastilina" iba a ser mi DESTINO; hubiese preferido no haber nacido.