Serás mi fuego
Helena, 35, Ponferrada
Sentada sobre la arena, sus piernas abrazan sus rodillas. Su hermoso rostro se pierde entre ellas y un caudal de lágrimas se funde con la lluvia, chorreando por su espalda. La maraña de pelo negro se mece azotada por el viento. La playa está desierta, triste, sucia; restos de tormentas guardan historias que nunca conocerá. Ella parece un despojo olvidado. Su aventura ha terminado; más allá de la orilla, un abismo de aguas oscuras amenaza su destino. Entre sus manos, un pedazo de madera destrozado con una palabra: “Fuego”. Ya nunca volvería a oír: “Serás mi Fuego”.