Ironías del destino
Sólo cuatro letras, 45, Valladolid
Negó ante el gesto del paquete de cigarros abierto.
- Sabes que no se puede fumar.- protestó señalando un cartel clavado en la pared enyesada.
-¿Y?- sus miradas se cruzaron- Pues que me echen de aquí, al fin y al cabo ninguno de los dos queremos estar en este cuartucho esperando a que nos llamen para firmar como testigos de boda.- dijo con rabia en su voz mientras prendía el cigarro.
-Que irónico es el destino- al final cogió el cigarro que le había ofrecido. -Los dos hubiéramos preferido una llamada comunicándonos la hora y lugar del su entierro.
- Sabes que no se puede fumar.- protestó señalando un cartel clavado en la pared enyesada.
-¿Y?- sus miradas se cruzaron- Pues que me echen de aquí, al fin y al cabo ninguno de los dos queremos estar en este cuartucho esperando a que nos llamen para firmar como testigos de boda.- dijo con rabia en su voz mientras prendía el cigarro.
-Que irónico es el destino- al final cogió el cigarro que le había ofrecido. -Los dos hubiéramos preferido una llamada comunicándonos la hora y lugar del su entierro.