CAST / GAL

¿La suerte sonríe?
Mónica Massagué, 30, Barcelona

Aquella mañana Francisco se levantó con el pie izquierdo y pensó "Lo único que permanece es el cambio", mientras modificaba la forma en que bajaba las escaleras de su edificio de trece plantas. "Lo haré a la pata coja mientras cierro un ojo". Luego se despidió de Pelayo, el conserje, con la mano derecha (siendo zurdo de nacimiento) mirándole fijamente a la barbilla y sin mediar palabra. Lo cierto es que nuestro amigo había agotado todos los comodines de la vida y solo buscaba encontrar la otra cara de la moneda, para ver si, al menos esta vez, le sonreía.
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