CAST / GAL

Nunca fui yo
Flor de Lys, 52, Colmenar Viejo- Madrid

El cambio empezó el día que dejé de creerle.

Hasta entonces, todo era culpa mía: mis decisiones, mis errores... Me lo repetía tanto que ya era verdad. O eso pensaba.

Pero algo se rompió.

No fue limpio. Fue un estallido silencioso, una grieta que lo atravesó todo. Y en ese ruido mudo entendí lo único importante: nunca fui yo.

Cambiar no fue valiente. Fue inevitable.

Dolió como arrancarme de una vida que no era mía.

Y al final, cuando todo cayó, no me encontré.

Me liberé.

Porque a veces el cambio no construye: destruye lo justo para que puedas salir.
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